Gris, como tu pelo gris, despertó
la mañana
detrás de las cortinas
con los ojos de haber llorado
y en sus labios
las huellas de un beso
que se quedó dormido entre los brazos
egoístas
de una sábana de algodón.
Añorando las caricias de unas manos
sin rostro
y la belleza celeste de un cuerpo
desnudo…
Cada madrugada mueres de amor
sujeta
a las alas de un suspiro
que con lágrimas en los ojos
se pierde
en el laberinto mágico de un sueño
que, con tu inocencia, al esconder juega.
Gris, como tu pelo gris, despertó la mañana...

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