Abrazado con fuerza al calor del último
aliento
que cuelga de las manecillas del reloj
que controla nuestra existencia…
Subo
de puntillas a la ventana del tedio
y contemplo
con una sonrisa cargada de ironía
y mala leche
cómo se ahoga mi imagen desnuda
de ropa y esperanzas
en las aguas turbulentas de este río
cargado: de injusticias, guerras y hambre…

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