Ella siempre quiso tener un amor
con contrato
a tiempo parcial y disponible
las veinticuatro horas del día.
Un amor
que le pagara la seguridad social,
la mutua de accidentes
y estuviera en posesión de un curso
de riesgos laborales.
Un amor dado de alta en el régimen
de los amantes autónomos...
Pero hoy,
está felizmente casada
y sueña con que su amor sea eterno…

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