Te
crecieron alas en las manos
y
quisiste
volar
libre como las cometas
que
vuelan
movidas
por la fuerza del viento.
Te
hiciste amiga íntima del sol
y
de las estrellas
que
te deslumbraron con su brillo
y
te sentiste
Geisha
en la plenitud del universo.
Borracha
de luz, entregaste tu cuerpo
desnudo
a
los miles de planetas que habitan
las
galaxias
del
pensamiento
y
a lo s tiburones que vuelven rojo
los
mares
donde
mueren ahogados
lo
inmigrantes que vienen hacinados en pateras.
Te
sentiste tan libre… Que de pronto
quisiste
volver
a ser esclava de un beso o una caricia.

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