Cada
noche fría y larga de invierno
duermo
añorando…
Los
suspiros
que
salen a borbotones por la boca
del
corazón
convertidos
en pequeñas hormigas
que
suben
clandestinamente
por los muslos tibios
del
viento
y
se pierden en el vientre plateado
de
un beso casi eterno.
Cada
noche fría y larga duermo añorando…

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