Convertidas en
sombras
que
al esconder
juegan
en
medio de la noche…
Mis
manos
se
abrazan suavemente
a
tu cintura
y
bajan temblorosas
como
tímidas gacelas
por
las orillas
plateadas
de tu vientre
hasta
perderse
entre
las olas juguetonas
que
nacen en el mar de tus deseos.

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