Cuando
el sol acepta sumiso
la
venda
que el horizonte pone cada
mañana en sus ojos
y
la oscuridad con su negro
manto
cubre
las nalgas de la libertad…
El
rostro
triste
y humilde de la soledad
calza
sus
zapatos altos de tacones
y
baila
escandalosamente
sobre el vientre
de
fuego
que
cada madrugada nace en mis sueños.

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