Con
la esperanza colgada del cuello
de
la duda
y
la sonrisa escondida en el fondo
de
un viejo zapato
que
esconde en su vientre
el
corazón
de
todas las piedras del camino…
Cada
tarde, como un triste mendigo
busco
el
calor de tus caricias en los andenes
vacíos
de
las estaciones del alma y en las maderas
podridas
de
todos los bancos del parque
donde
un día nos juramos amor eterno.

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