Los
celos, como viejos amigos
que
pueden visitarte
a
cualquier hora del día sin aviso previo…
Cargados
de fantasmas, miedos y sueños
de
melancolía
han hecho
acto de presencia en el jardín
de mis
pensamientos,
donde las
dudas crecen, como crecen
las
enredaderas
que
egoístas se comen las paredes del alma.
Como los
albañiles que trabajan a destajos
de sol, a
sol,
han
construido
en el
pequeño solar de mi alma,
un bunker
donde la
soledad
se
convierte en pequeños gritos de locuras
que
llenan de sobresaltos
el
silencio sordo de la oscura madrugada.
Me
empujan desafiando la ley de la gravedad,
a verte felizmente abandonada
a verte felizmente abandonada
en los
brazos de otros hombres
muriendo
de amor: entre gemidos y caricias…

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