Como la
risa inocente del viento
que entre
los labios del mar
su pureza
y candor cada noche pierde…
Me enredo
en las negras pestañas
de tus
recuerdos
y deshojo
las horas
de una
madrugada que agoniza
herida de
muerte por el puñal del tiempo.
Dibujo en
el vientre frio y vacio
de la
soledad
un
corazón blanco de azúcar
y sujeto
entre mis manos
el calor
de tus caricias
que se
ahogan con la mañana
en el
pozo hondo y negro de tu ausencia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario