Cada
mañana la luz del sol
se
derrama generosa
sobre los
pechos hambrientos
de los
montes
y
acaricia
suavemente
las olas del mar…
Mientras
que tu, mi querida amiga,
oculta el
brillo de tu mirada
entre las
páginas grises
de un
viejo cuaderno
donde un
triste poema de amor
muere
añorando
el calor de un beso
que entre
tus labios mendigo se vuelve…

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