Dormido entre los brazos de
bronce
de una ilusión perdida
entre los panfletos y los recuerdos
entre los panfletos y los recuerdos
de una sonrisa clandestina: un sueño
de polillas sin dientes,
despierta cada mañana en mis
ojos,
como las flores que nacen
entre las piedras del camino
y mueren abandonadas
y marchitas en la soledad de un verso,
esperando
las caricias de un corazón enamorado.
las caricias de un corazón enamorado.
Desojando casi sesenta
primaveras,
me abrazo
como la tarde se abraza
al calor del último beso
y contemplo mi imagen desnuda
de ropa y esperanza,
ahogándose en la corriente del
río...

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