La distancia no cura las heridas
las oculta
entre las pestañas de los recuerdos
y cada noche
a lomos de un suspiro azul
amanece con lágrimas en los ojos
y frío en la soledad de su vientre.
Dos años fueron tiempo suficiente para que el rumbo cambiara su marea, la brisa, fuerte e indiferente, los llevó donde el destino planea. ...
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