Con veinte años de caricias tarde y el cabello
vestido de blanca luna,
a tu vida llegue: Como el polen
que en los labios del viento amante se vuelve,
como las olas del mar, que llegan casi en volandas
dormidas entre las nalgas de la noche
y se abrazan desesperadas a las rocas
para
hacer eterno el beso.
Perdido en la extrema calidez de tus brazos,
a tu vida llegue: Con el cabello
vestido de blanca luna
y veinte años de caricias escondidas en los zapatos.

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