lunes, 15 de mayo de 2023

APENAS TENÍA DOCE AÑOS


 

Apenas tenía doce años cuando me enamore

por primera vez.

Ella vivía frente por frente a mi casa.

Tenía el pelo largo,

muy largo y negro muy negro…

Cuando el viento del este soplaba con fuerza

y el olor

a tomillo e hinojos bajaba de la sierra

su pelo suelto

ondeaba libremente dejando ver la mágica

redondez de sus hombros

y el nacimiento de unos pechos exuberantes

que libres

jugaban debajo de una blusa blanca

que amenazaba

con romper los botones que a duras penas

la mantenía abrochada.

Sus labios eran suavemente carnosos…

Húmedos y rojos como una sandía abierta

al sol.

Sus dientes eran blancos,

blancos

y perfectamente alienados como los surcos

donde cada primavera

el trigo brotaba

generoso como el contoneo de sus caderas.

Era amable, educada, cariñosa, alegre…

Era la madre

de mi mejor amigo, la madre de mi amigo Luis.












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