Como un viejo caracol
inquilino
caduco
de un
invernadero
perenne…
Camino
lentamente sobre
las
hojas secas
de mi
propio cautiverio
llevando
en la
mochila de barro
y de
sol
que me
acompaña en cada viaje
un
grito de libertad...
Y todo
el peso de tu ausencia.

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