Desde que te fuiste, cada
noche
me pierdo en un laberinto
de sueños
y lágrimas,
buscando tu cuerpo desnudo
en cada una
de las sombras que dibujan
los fantasmas del miedo
en las paredes
del llanto frio, que acoge
en su seno
la sonrisa más amarga de la soledad.
Perdido en un laberinto
de espumas
y luces de colores…
Cada mañana
busco entre las olas
del mar
tus caricias
que al esconder juegan
con el viento
convertidas en inocentes caracolas.

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