Entre las sombras alargadas
y mudas
que la tarde derrama
generosa
a los pies de los naranjos…
He dibujado
tú nombre en la madera
de un banco
y he guardado en un bolsillo
del viento
un poema de amor
del poeta
más romántico de todos los tiempos.
Perdí en el juego que tú inventaste, sin comprender las reglas al entrar; moviste mis piezas, luego te marchaste, dejándome solo frente al...
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