El brillo casi apagado
de tu mirada…
Se reflejó en el cristal
pulido
de un espejo desnudo
de sentimientos.
Devolviéndote
envuelta en el ángulo
muerto
de una sonrisa sin alma
la imagen
de un pasado
preñado de amarga soledad.
Preso de rabia y dolor…
Cada madrugada
desnudo
el vientre caduco
de un viejo almanaque
y atado
a los negros cabellos
de la noche
contra el frio rostro
del tiempo
tiro las tripas de un reloj.

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