Pobre muchacha, creía que el cielo
siempre
seria azul
como el
príncipe que cada noche
escapaba
de un cajón del sueño
y
posaba un beso blanco
en cada
una de sus mejillas.
Pobre
muchacha, creía que el cielo
siempre
seria azul
y su
inocencia limpia y clara como su alma…
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