La
luz del universo baña tu cuerpo
de
estrellas que emigran desnudas
buscando un rincón oculto
donde
amarse
mientras
que el aura de mi aliento
acaricia
generosamente tu nuca
como
acaricia el viento
los
labios del trigo y los almendros.
Mis
manos, convertidas en sombras
perfectas
se
abrazan suavemente a tu cintura
y
bajan temblorosas como tímidas
gacelas
por
las orillas plateadas de tu vientre
hasta
perderse
entre
la olas juguetonas que nacen en tu mar.
La
luz del universo baña tu cuerpo…
Y
un sueño de ilusiones
rompe
la oscuridad en mil pequeños trozos
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