miércoles, 24 de septiembre de 2014

CUANDO QUIERAS ME VOY




Para irme de tu vera, no necesito escoba.       
Solo una palabra de tu boca: Vete…
Y me iré desnudo de reproches
llevándome escondido entre el barro
de mis zapatos,
el fuego del último beso
que quemo mis labios como un volcán.

Me iré dejando un trozo de mi alma
entre los pliegues aun calientes
de las sabanas sudorosas
que cubrían nuestros cuerpos desnudos
cuando galopaban salvajemente
por las extensas llanuras
de una pasión enfermiza y desenfrenada.

Me iré dejando un trozo de mi alma
en cada uno de los rincones
donde como dos locos nos besábamos.

En el fino cristal de las copas
donde bebimos el vino que alegraba
nuestras charlas interminables
y nos llevaba casi en volandas
a un universo
poblado de complicidad y tiernas caricias.

Me iré llevándome una maleta vacía
de sueños
y en mis pensamientos la dura condena
de no haber sido nunca
la fuente que calmara la sed de tus deseos.

Con el sentimiento de culpa, temblando
entre mis dedos
por no haber escrito nunca,
el poema
que deslumbrara los ojos de tu pasión.

Me iré…
Cabalgando con dolor a lomos de una escoba
porque quizás otro si lo supo escribir.









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