Entre
sabanas con olor a cuerpos desnudos
y
chinchetas clavadas
en
las alas de un sueño que nunca vio la luz…
Cada
madrugada me despierto añorando
las
caricias que quedaron suspendidas
entres
nubes de algodón y reproches sin sentidos.
Añorando
los gemidos y los suspiros rotos
que
salen de los labios del corazón
convertidos
en pequeñas hormigas que suben
clandestinamente
por
los muslos del viento
y
se pierden en el vientre plateado de un beso eterno.
Entre
sabanas con olor a cuerpos desnudos…
Cada
madrugada me pierdo en la soledad
de
un poema
que
nunca será publicado en la editorial de tu boca.

No hay comentarios:
Publicar un comentario