Lo
sé mi amor, sé que tengo
que
aprender
a
convivir con ese fantasma
del
pasado
que
cada noche sin invitación
previa
me
visita en mis sueños
para
recordarme
que
cada día con un pretexto
en
el bolsillo
te
invita a desayunar
dejando
en
tu alma un halo de ternura
y
entre tus manos
un
suspiro que poco a poco
se
aleja
cantando
entre las alas del viento.
Lo
sé mi amor, sé que tengo
que
aprender
a
convivir con ese fantasma
del
pasado
que
cada mediodía te invita
a
una cerveza
y
despierta en ti un mar dudas,
que
tú
intenta
ocultar entre las hojas
caducas
de
una sonrisa azul,
o
entre las manos frías
de
una caricia casi olvidada.
Lo
sé mi amor, sé que tengo
que
aprender
a
convivir con ese fantasma
del
pasado
que
de vez en cuando
se
oculta
en
la oscuridad de un silencio
impuesto
por decreto
intentando
mantener esclavizada
una
lágrima rebelde
que
nace de la nostalgia de otros tiempos.