Cuando el techo de tu mirada azul
se me vino encima
como
el eco lejano del big bang…
Supe por la magia
de los arcanos que al esconder
con los dioses juegan
que estábamos predestinados
para
estar juntos toda la vida…
Supe que estábamos hechos a imagen
y semejanza del llanto
que cada noche nace en las orillas
de
tus ojos
y llega hasta mis labios convertido
en pequeñas
gotas de rocío
para morir incinerado en el fuego eterno
de un beso de pasión.

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