Si tú lo decides mi amor, yo me iré
con los zapatos limpios
y en la maleta el último beso
que
me diste entre las dudas de vivir
con el sentimiento de culpa
colgado entre tus dedos y el deseo
de conseguir
el
espacio de libertad que nunca tuviste.
Me iré desnudo de ropas y reproches
y en las manos
el calor de la última caricia tuya
que como una pompa de jabón
se difumina lentamente
en el aire cálido de un suspiro, hondo
como la nostalgia
que invade mi alma desde que no te tengo…

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