Desnudo de alas… Cada noche
duermo
sobre el ombligo gris
de un bello recuerdo,
añorando el calor de aquella
caricia inocente
que se perdió en la oscuridad
del sueño
enredada entre los rizos rebeldes
de tus pestañas infinitas.
Perdí en el juego que tú inventaste, sin comprender las reglas al entrar; moviste mis piezas, luego te marchaste, dejándome solo frente al...
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