Ebrio de libertad, un
grito repta
sobre un rojizo
sendero de amor
cortando dedos y uñas
al dolor
que desayuna detrás de
la puerta.
Siembra las vides de
la paz en la huerta
donde suele acomodarse
el rencor
y camina entre el
miedo y el sudor
por esta tierra de
luto cubierta.
En las pestañas de un
futuro incierto
traza un surco de
solidaridad
que expresa con valor
un pensamiento
que vuela sobre las
nalgas del viento
describiendo estelas
de libertad
en las paredes del
conocimiento.




















