Como el vaho de un suspiro
dibujado
en el cristal del silencio…
Tu adiós,
derramado a los pies de la soledad
dio vida
a un mosaico de azulejos rotos,
y se fue diluyendo,
como se diluyen los sueños,
borrando para siempre
en el olvido de las sombras
todos los versos
escritos sobre la cálida textura de tu piel.

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