Lo
sé mi amor, sé que tengo
que
aprender
a
convivir con ese fantasma
del
pasado
que
cada noche sin invitación
previa
me
visita en mis sueños
para
recordarme
que
cada día con un pretexto
en
el bolsillo
te
invita a desayunar
dejando
en
tu alma un halo de ternura
y
entre tus manos
un
suspiro que poco a poco
se
aleja
cantando
entre las alas del viento.

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