Otra
tarde más deshojando las horas
de
un reloj
que
colgado sobre una pared
sin
alma
de
mis dudas y esperanzas nunca supo.
Otra
tarde más dibujando pequeños
garabatos
que
al esconder juegan con tu nombre
esperando
esa
llamada que rompa el tedio de la tarde.
Otra
tarde más escribiendo versos
torcidos
como
las palmeras que desafían
los
golpes del viento
y
sujetan orgullosas el vuelo casi perfecto
de
las golondrinas
que
cubren de negro luto los ojos de la tarde.
Otra
tarde más anidando ausencias
sobre
las cornisas
de
mi retiro involuntario, tu teléfono...
Se
olvido de mí.






















