Largas
son las noches sin sentir en mis manos
el roce
suave de tu piel acariciando
entre
las sabanas,
el rubor
de una sonrisa tímida y temblorosa.
Sin la
presencia del olor a azahar
que
cada madrugada derrama tu cuerpo
sobre
las enaguas de un beso clandestino
que
vergonzoso se esconde
entre
los volantes generosos
que
cuelgan de los labios inocentes de tu boca.
Largas
son las noches sin sentir tus brazos
rodeando
mi cuerpo,
como
rodean los surcos
las
piernas desnudas de los naranjos.
Como la
línea de curvas redondas
que
graciosa rodea la, a, del arroba punto com.
Largas
son las noches donde descubres
que la
distancia une
y que
los besos son pequeños símbolos
dibujados
en un almanaque sin días para contar.
Largas
son las noches...



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