Un mar de desencanto, nos invade a diario
con su eslogan comercial
camuflado en un mensaje sublime
que nos empuja a la locura consumista
y al egoísmo individual e insolidario
que entristece nuestras conciencias
y de roca vuelve nuestros corazones.
Entre risas que contagian de luz
los ojos de la noche,
danzan alrededor del fuego
en un macabro aquelarre
y exhortan el pensamiento colectivo
secuestrando su libertad
con la censura y la imposición dictada
por algunos grupos que con su poder:
DOMINAN EL MUNDO.

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