Como los juncos que nacen libres
en las orillas del sueño…
Un hombre camina limpio de corazon.
Con las manos vacías
y la mirada alta como el giraldillo
que orgulloso
corona la torre de la giralda Sevillana,
ilumina con su dulce sonrrisa
el jardín donde duerme oculta
la magica inocencia de la niñez.
Entregado en cuerpo y alma
a la lucha cotidiana
que nace en las esquinas perdidas
del pensamiento sutil de los genios,
en su mirada brilla la luz
que algún día puede que ilumine
el camino
que nos lleve al conocimiento sublime
de nuestra efímera y caduca existencia…

No hay comentarios:
Publicar un comentario