Como la flor de los almendros
que cada
primavera
abre
sus pétalos
de nata
a los guiños
curiosos
de los rayos del sol…
Tus
labios
sujetos al cordón umbilical
del
llanto
por pequeños imperdibles
represivos
sueñan hermosas caricias
de amor
que
ocultan tras la mirada
inocente
del beso
un mar de
dudas y temores.

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