Es posible que algún día, el sentido
poco común
que tenemos del más ridículo
de los sentidos,
aparezca por cualquier esquina
del pensamiento mágico
de la duda,
reconvertido en sacristán del templo
donde cada mañana,
anida el amor
junto a las golondrinas
que adornan con sus alas,
los ojos
solitarios de las nubes.

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