Para poder acariciarte…
Mis manos levantan
un vuelo
de nubes encendidas
y llegan
casi rotas hasta
tus mejillas
que son como dos rosas
nacidas
en el vientre profundo
de la primavera.
Para poder acariciarte…
Con la extrema suavidad
y ternura
de un palomo en celos…
Mis labios encendidos
besan tus labios
y pregonan
su amor cada madrugada
en todas las esquinas
vacías
de los suburbios del alma
con la voz
casi quebrada de un rapsoda herido.

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