viernes, 18 de agosto de 2017

A LA CAZA DE HOMBRES




Como una cazadora furtiva que espera sus presas
escondida en el silencio de la madrugada…

Escondes tus deseos de venganza
entre los velos cristalinos de una fuente
de ojos verdes y vientre vacío de pudor.

Humedece con tu risa de lenguas rotas
las raíces de los recuerdos
y llenas tu corazón: de nostalgias, dolor y llanto.

Sentada en los aposentos de tu orgullo,
esperas (con la tranquilidad que dan los años)
a tus presas
que son como esos pequeños animalitos
que cada noche, temblando de frio
buscan en los labios del viento, el calor de una caricia.




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