Para
acariciar tu cuerpo…
Mis
manos levantan
un
vuelo
de
nubes encendidas
y
llegan
casi
rotas hasta tus mejillas
que
son como dos rosas
nacidas
en
el vientre de la primavera.
Para
besar tus labios…
Mis
labios
fríos
como mis manos
cada
mañana
buscan
en el cajón
de
los recuerdos
el
excitante calor de los tuyos

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