Desnudo
de los hábitos que habitualmente
solemos
lucir
para
ocultar el miedo que nos provoca
la
rutina diaria
de
vivir con los bolsillos vacíos a mitad de mes…
Hoy he
comparecido a petición propia
en la
sesión plenaria
del
parlamento de la soledad
que acoge
en su seno
a los
que no tenemos voz, ni avales bancarios.
Con
cierta solemnidad
ensayada
en las curvas ocultas
de un
libreto que no existe
he
presentado una enmienda de totalidad
a las
leyes aprobadas por decretos,
que
rigen desnudas
de
sentimientos, el destino de los hombres.
A las
leyes que imponen a golpes de mentiras
y
falsas promesas
los que
escondidos detrás de una sonrisa,
cada
mañana estrenan un traje nuevo
y una
nueva forma de esclavizar a la humanidad.
La
enmienda fue rechazada
por
falta de quórum y de maletines en los despachos.

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