Como la
flor de los naranjos
que cada
primavera abre sus pétalos de nata
a los guiños
curiosos de los rayos del sol...
Tus
labios sujetos
al cordón
umbilical del llantopor pequeños
imperdibles represivos,
sueñan
hermosas caricias de amor
que ocultan tras la mirada
inocente del beso
un mar de dudas y temores.
Derraman sobre las sabanas
que cada noche
acarician sin pudor
la extrema
calidez de tus nalgas,
el fuego que nace
de la pasión de un suspiro
que se escapo de tu boca
para buscar
entre los brazos del viento
el espejismo
que calme sus ansias de libertad…

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