Sobre tu cuerpo de caricias desnudo
mis labios
manantial de calor ausente
derraman frías gotas de amor
mientras que la noche abre sus ojos
y mi corazón de azul se viste.
Dormido sobre las caricias enhebradas
de olivos y besos
sobre el silencio que la siesta duerme
la ausencia tu recuerdo trae.
Tras la higuera, hincha su vientre
el mar desnudo
y susurra bajito al oído del sueño
una dulce melodía de algas y de paz.

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