Tu mirada: Fría como la lluvia
que azota sin piedad
los mudos tejados
donde los gorriones
al esconder con el amor juegan.
Como la brisa de ojos negros
que cada mañana de otoño
su tristeza al sueño desnuda.
Se clavó en mi corazón,
cerrando de golpe:
Puertas, ventanas, Ilusiones
y promesas, que el viento
un día entre alfileres sin cabezas
y hojas sin color,
en su mochila de cristal llevarse quiso.
Como el vaho de un suspiro
dibujado en el cristal del silencio,
tu adiós,
derramado a los pies de la soledad,
dio vida
a un mosaico de azulejos rotos,
y se fue diluyendo,
como se diluyen los sueños,
borrando para siempre
en el olvido de las sombras
todos los versos
escritos sobre la cálida textura de tu piel.

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