Oculto entre las sombras
que la tarde a tus pies derrama,
hoy he cruzado el puente
que separa tu corazón del mío.
Sujeto con rabia
a los amarres que cuelgan
de tus ojos,
he vencido el vértigo
que tu risa en mi alma provoca.
Con las dudas sentadas
en las guindolas de mis deseos
y el el miedo al rechazo
dentro de un bolsillo:
he tomado café sobre un corazón
de alfileres
donde tú nombre y el mío
al esconder juegan
entre cucharillas y servilletas
manchadas del carmín de tus labios…

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