Como
juguetones relojes de arena, llegamos
desnudos a la vida
y
vamos gastando nuestro tiempo
cayendo
lentamente sobre una superficie
tan
frágil
como
el cristal que cubre las retinas del ojo.
Como
gotas de agua recogidas por una nube
curiosa
hacemos
un pequeño viaje por un laberinto
sin
salida
y
terminamos perdidos como náufragos
en
un océano poblado de incertidumbre y
tiburones.
Como
pequeños guijarros vamos rodando
sobre
una tierra sembrada de espinos y cuchillas
que
van dejando sus huellas en nuestro corazón
y
terminamos muriendo
en
el vientre oscuro de la mas completa soledad.
Como
juguetones relojes de arena, llegamos
desnudos
a la vida…
y
nos vamos desnudos
y
con la extraña sensación de no haber vivido nunca.




















