Como el sueño perezoso que cada
amanecer
sueña con la ternura de unas manos
que se enreden
entre los rizos rebeldes de tu pelo…
Una caricia
remolona ocupa egoísta una esquina
de tus ojos
y se oculta entre las ramas del viento
derramando
en mis manos el café y en mi boca
el sabor a hierbabuena que dejan tus besos.
Sobre un improvisado lecho de pétalos
encendidos
como el fuego que arde lentamente
en la piel
de tus mejillas cuando hacemos el amor…
La primavera
sin pijama que oculte su mágica
belleza
duerme sobre los labios del volcán
que nace
en el fondo de tu corazón y un abrazo
de enredaderas
de cal pintan las paredes de tu vientre...

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