Como un guerrero victorioso en mil batallas
de llantos, sangre y sed
de conquistas… El sol, con su espada de luz
que
todo lo ilumina
corta de raíz los negros cabellos de la noche.
Reta
orgulloso la omnipotencia de los dioses
vengadores y clasistas,
que ocultos eternamente entre mares de dudas
y nubes de engaños…
Al esconder juegan con la cobardía
de los hombres que justifican sus malas acciones
y falta de escrúpulos
en burdeles de carreteras, iglesias o capillas de barrios

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