Como
los cantaros de barro
que
de tanto ir a la fuente
se
rompen…
Nuestros
sueños quedaron
rotos
y
derramados sobre un rojo
tapiz
de
indiferencia y buenas
intenciones
esperando
que un viento
frio
se
los lleve para siempre
a
un rincón
donde
solo habite el olvido.

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