Limpio de corazón, como los juncos
que nacen libres
en las orillas del sueño
y cada noche iluminan el jardín
de tu niñez…
Un hombre camina
con las manos vacías de pecados
y la mirada alta
como el giraldillo que orgulloso
corona
la torre de la giralda Sevillana.
Entregado en cuerpo y alma a la lucha
cotidiana
que nace en las esquinas perdidas
del pensamiento sutil de los genios...
En su mirada
brilla la luz que algún día puede
que ilumine
el camino que nos lleve al conocimiento
sublime
de nuestra efímera y caduca existencia…
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