Como un enjambre de abejas
perdidas
en el
calor de una caricia
clandestina…
Poso
mis labios temblorosos
sobre
los lunares
mágicos
que
adornan las ventanas
de tu
piel
y levanto
el vuelo
como
los zánganos invisibles
que
habitan
en la
soledad de mis sueños.
Rompo
en mil pedazos
el
miedo
que
provoca en mi corazón
el
dolor
de tu
ausencia, y muero
de amor
sobre el
techo de cristal
que corona
la
cúpula de mi existencia
donde
habitan
en
precario: la pasión y los deseos…
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